“Mi papá acaba de morir”


Hermano despidiendo hermano

Ezequiel Miguel López Herrera, mi tío, improvisa una oda a Guillermo López Herrera, mi padre, quien yace a unos metros de su último lecho en el cementerio general de San Salvador. Atrás los dolientes.

El papá de uno de mis conocidos muy apreciados se ha marchado para siempre.

Mientras estaba en Vesuvio y esperaba una Fredo  recordé la partida del mío.

Hace unos cuatro años,  viajaba en una 42-C, como a las siete de la mañana.

Un escalofríos sacudió mi pereza y me hizo exclamar un “gracias a Dios”, muletillas…

Despegué el celular mi cabeza y le dije a la chica desconocida de al lado: “Mi papá acaba de morir”.

Fue una metralla de escalofríos hasta llegar a la casa donde crecí.

Un tanto de tranquilidad y mucha incertidumbre brotaron al mismo tiempo.

Para entonces, vivía fuera de la ciudad con mi familia.

No me sorprendió el deceso; con mi madre y hermano aguardábamos la noticia. De ahí el poco de tranquilidad.

Aunque nos habíamos preparado desde hacía un año, cuando tomamos conciencia de que eso ocurriría, saberlo era otra cosa.

Mi papá no fue el papá que quise. Creo que no tenemos los padres que queremos. Generalidades.

Aún así, reconozco que fue el causante de mi interés por el conocimiento y las letras.

Recuerdo que, cuando cumplí siete años, me regaló un libro de gramática paraguaya. Tenía una dedicatoria para mi con su particular letra.

Ese hábito lo fomentó hasta que ya no fue a trabajar.

En otra ocasión, llevó un libro de química escrito en francés. Pero lo que me gustó fueron las ilustraciones. Estaban creadas con una técnica que siempre atrajo mi atención.

Él era un irreverente. Vivía demasiado feliz, o quizá lo aparentaba. En su mundo de fantasía cabía la música, el dibujo y la buena comida.

En cierta ocasión le pregunté por mi futuro. Sin vergüenza, me respondió que no había pensado en ninguno. Ese era él. Honesto, “hasta la cacha”, como solía terminar una frase para exagerarla.

En diciembre próximo recordaremos su partida.

Espero que esté bien. Que su retorno a la matriz de donde partimos haya sido sin sobresaltos.

Cuando sea mi turno, también espero lo mismo.

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Soy un periodista autónomo que genera contenidos para empresas en Guatemala, El Salvador y el resto de América Central.

Publicado en Interioridades

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