La flexibilidad y rigurosidad del idioma


Yo he zipeado muchos archivos y he forguardeado otros tantos. Me gusta tuitear y retuitear. Al principio, féisbuquear no me atraía como hoy.

He baneado a muchos de mis chateos. Aunque he querido fedexear, todavía no me ha llegado la oportunidad de hacerlo. Y, más de alguna ocasión, me bipearon.

Aunque estos, y muchos términos más, no formen parte de las reglas que dictamina la Real Academia de la lengua Española, son de uso común.

La masa los ha parido y hecho crecer.

También se trata de una de las ventajas que ofrece la flexibilidad del idioma inglés en contraposición de la rigurosidad del español.

Esa fue una discusión que sostuvimos uno de mis jefes antiguos en cierta ocasión.

Crecí enamorado de mi idioma nativo. Él tuvo la oportunidad de deambular en la línea delgada de ambos idiomas. De ahí que se volviera común su uso de cropear (recortar, crop) a tal grado de burlas.

El uso de anglicismos no es nada nuevo.

De mi infancia recuerdo tuánis, guachar, silvin, baica, parquear,

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Soy un periodista autónomo que genera contenidos para empresas en Guatemala, El Salvador y el resto de América Central.

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Publicado en periodismo multimedia

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