Cosas de cipotes


Joab se rompió una parte de la cabeza. Se cayó, no sé cómo, aún, por columpiarse en un lazo. Fue un accidente que lo marcará de por vida tanto emocional, como físicamente.

A sus diez años, es la tercera ocasión que sufre un accidente que lo lesiona visiblemente.

La primera ocurrió en Jayaque, cuando apenas tenía un año y se le escapó a la mamá de las manos, tras la ducha matinal. La segunda, en San Salvador, cuando haló una cuerda y se desprendió una loza de cielo falso. Y la tercera fue hoy.

Hoy me impresionó y afligió la noticia. A cientos de kilómetros no queda más que recibir el sopapo emocional y echar a volar la imaginación sobre cómo ocurrió. No se puede hacer nada más que resignarse y comprender la situación.

José es inquieto. Todos los niños lo son. Yo lo fui, aunque mi papá no era tan buena onda como procuro ser con Joab, al menos eso intento cuando lo aconsejo.

La cortadura le costó unos 20 puntos de sutura. Doloroso, definitivamente. Necesario, seguramente. Inevitable, posiblemente. Así es la vida, está llena de altibajos a cualquier edad.

De chico, también, tuve muchos accidentes. Esos me marcaron físicamente, por eso, aunque quiera raparme, no lo hago. Más allá de las cicatrices corpóreas, quedan las del alma. Esas no se desvanecen con el tiempo. Por el contrario, se acentúan en ciertas ocasiones.

En plena jornada de esta tarde, no me quedó más que enviarle un mensaje para que reflexione. A esa edad, los niños comprenden con claridad lo que se les dice. Que hagan lo contrario es la norma, por lo general.

Para colmo de males, no he hablado con él por falta de Internet. Este es el lado fastidioso de este país y un contraste con su actividad comercial y financiera, aparte de su desarrollo infraestructural.

Al notificarme de lo sucedido, no quiso hablar. Seguramente sabía la letanía que le dejaría ir. Pero después me dije que tuvo que ser necesario para que se revuelque reflexionando o alimente el temor de una buena regañada.

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Soy un periodista autónomo que genera contenidos para empresas en Guatemala, El Salvador y el resto de América Central.

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Publicado en Interioridades
One comment on “Cosas de cipotes
  1. Pobrecito. Ojalá que lea esta entrada para que sepa lo preocupado que estabas.
    Me gusta la parte de las marcas que deja la niñez en el resto de tu vida, y lo importante que es sanarlas a tiempo.
    Te recomiendo que en cuanto puedas le hagan los estudios a José pues los tres golpes han sido fuertes.

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