De noche, La Paz se disfruta


¿A quién no se le antoja una noche en la playa? A todos, quizá, y más en cualquier ocasión que no sean las vacaciones. Salir de la ciudad para desintoxicarse de la cotidianidad y monotonía, de la casa, del empleo, de la rutina.

El viernes pasado conocí la playa La Paz, en el departamento de La Libertad. De noche, es otra cosa. Gratificante, por supuesto. Aunque extrañé mis sandalias de cuero, un pantalón corto y una camiseta.

A pesar de que este año he ido a menudo al puerto de La Libertad, siempre divisé el lugar desde el muelle sin importancia. Con mis herederos nos hemos desbandado en bus, comido mariscos en la mañana y bañado hasta la saciedad, lo cual lo recompensa.

Fui por razones de trabajo extracurricular; en cierto modo, lo disfruté mucho, y más porque tuve una cámara fotográfica a la mano. Me habría lamentado no tener una.

Esa noche percibí el coqueteo de la mar con las rocas en la orilla de playa. Producían una canción monótona que deleitaba y, a ratos, se perdía con el bullicio de los turistas y la música. De noche, La Paz se disfruta.

Si bien el viento soplaba, el vapor del calor del día aún permanecía casi a medianoche. Solo el aire acondicionado de la habitación contrarrestaba esa pesadez y permitía dormir.

Me hospedé en las Cabañas de Don Lito que, junto con Bamboo Bar, reciben a muchos turistas. Llegan locales y extranjeros. En parejas o en grupos grandes. Amigos y hasta algunas sirenas.

La cincuentena que estaba ahí era feliz. Los más entrados en tragos se desinhibieron. Relucieron con sus mejores movimientos. Un par de ellos hasta celebró la danza del cortejo. Claro, después de un trago, todo mundo es amigo.

Por otro lado, ver a algunos agentes de la Policía de Turismo me produjo cierta tranquilidad. Tanto como para visualizar el desarrollo turístico de la costa salvadoreña como una necesidad para generar fuentes de empleo y divisas.

De noche, el malecón se aprecia distinto. Invita a quedarse más días o volver con frecuencia. Además, la luz intensa del sitio descubre el juego ruidoso del agua salada con las rocas lisas. Ellos se tienen algo, me parece. Y no lo ocultan, para su satisfacción.

Precios, $40 por persona para una noche. Calidad, muy buena. Atención, buena. Seguridad, muy buena. Inmediatez, bastante buena.

La playa La Paz está relativamente cerca de San Salvador, a unos 35 kilómetros. En media hora se llega con facilidad, especialmente de noche y en carro. Mientras que el servicio y la atención cumplen con las expectativas básicas para darse una escapadita cuando se puede.

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Soy un periodista autónomo que genera contenidos para empresas en Guatemala, El Salvador y el resto de América Central.

Publicado en periodismo multimedia, Publicaciones
3 comments on “De noche, La Paz se disfruta
  1. Loren dice:

    Que divino lugar , me encanta el juego de luces se ve muy atraccivo , y de la forma como lo descrbe , suena invitador !!!, me alegro que pudo disfrutar con sus herederos eso si es mas que gratificante .

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  2. Anna Riverart dice:

    Wooooooooowwwwwwwwwwwwww…………

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  3. Anna Riverart dice:

    wooowwwwwwwww!!!

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