La lama no enreda


Maya Gabriela se deleita durante el paseo en lancha. Su sonrisa sincera no necesita explicación.

¡Me encanta ser papá!

Por fin, y después de quince días y un intento frustrado, José, Franco, Maya y yo conocimos el lago de Ilopango.

Lo más gratificante, aparte de estar con mis críos, fue el paseo en lancha.

Durante 45 minutos, y por diez dólares, recorrimos varios kilómetros. El turicentro Apulo es tan amplio que incluso los carros se estacionan a unos metros de la orilla del lago.

El día estuvo  espectacular: Soleado, medio nublado y ventoso. Esto último fue la cereza del pastel.

Fue emocionante ver la reacción de mis chicos en su primer encuentro con este accidente geográfico.

Cuando bajábamos por laredos desérticos, nos recibía la majestuosidad de aquella mancha azul.

Solo de esa manera, el fastidio de viajar en la ruta 15 se disipó en un dos por tres, sobre todo para los niños.

 

Fran fue uno de los más entusiasmados.

El almuerzo no pudo ser mejor: Pescado frito, con aros de cebolla en salsa inglesa y tortillas tostadas, con el lago de escenario natural.

Volviendo al tema del lago, es, hasta cierto punto, una terapia caminar descalzo sobre las piedras pómez en la orilla.

Por la tarde, y ya casi a punto de volver a la capital, el cielo se nubló por completo, la brisa refrescó y la vista desde el maleconcito  embelezaba tanto que fue difícil para todos tomar la decisión de volver.

El mito

De niño, escuché un sinfín de ocasiones que la lama del lugar había cegado la vida de muchos turistas. No es cierto.

Si bien la hay, al menos, nadie murió en las seis horas que estuvimos en el lugar.

Muchos se aventuraron a nadar lago adentro. Me pareció que no hubo peligro.

Por otro lado, me enteré de que en el lugar hay varios centros recreativos privados: De la iglesia La Luz del Mundo, Grupo Q y La Constancia. Unos en buen estado y acuicultores, y otros en proceso de reparación.

Solo hubo dos cosas que no me gustaron: El pago de veinticinco centavos por el uso de las piscinas, aún cuando no se haga uso de ellas; y que el tomate de la ensalada aún tenía tierra…

El "Titanic" cuscatleco.

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Soy un periodista autónomo que genera contenidos para empresas en Guatemala, El Salvador y el resto de América Central.

Publicado en periodismo multimedia, periodismo multimedia video fotoperiodismo, Publicaciones
One comment on “La lama no enreda
  1. Beatrice hills dice:

    Que envidia , que hermoso lo describe, deberas creo qu usted esta en la carrera equibocada :) , cuantas veces fui al bello Lago de Ilopango , era un paseo de domingo cuando aun tenia 7 anios de vida , aun lo atesoro en mi mente y corazon .

    Me enantto el menu , suena delicioso , y piense que la tieerra en el tomate de la ensalada , era simplemente la contribucion Organica del dia

    Siga haciendo esto que lo hace tambien ,!!!!!!
    los miembros de la tripulacion sin duda alguna lo disfrutaron tanto como el periodista ….

    Excelente trabajo !!!!

    Atentamente,

    Lorena Cerritos

    Me gusta

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