La Robaguaro, prima de la Robalibros



Ocurrió una noche de finales agosto de 2004. Ese día estaba a punto de finalizar y yo había llegado tarde a la reunión porque René La Tatiana no terminó tan temprano como me había dicho.
– Creo que a las 10 ya estamos afuera.
Las 10 se hicieron casi las once y media de la noche cuando llegamos.
El ambiente estaba a reventar. Adentro, en un salón grandísimo, unos servían de espectáculo a los demás que, por vergüenza, falta de confianza o simplemente terminarse el trago, no se decidían a sumárseles.
Afuera, los grupúsculos trataban, como en años anteriores, temas afines en medio de la fila de coches que solo dejaban espacio para quienes se dieran a la retirada, no sin antes hacer algunos movimientos tácticos con el volante.
La tardanza me había quitado el entusiasmo que mis demás colegas ya habían alcanzado cuando arribamos.
Me uní a uno de los grupos, solo para ver cómo Belloso, Francisco, no el tirador, retaba a Beto a llamarle amigo. El aguilucho, por más que el otro quiso, no cedió. Como no era de mi interés, me fui.
Mis zancas me ayudaron a trepar sin dificultad el muro poniente de la APES para echarme un rato, mientras las tripas se decidían por una cerveza. Ni las boquitas por las cuales había dado cinco dólares temprano me simpatizaron.
Todo marchaba bien, aparentemente, hasta entonces. Lo que se había recolectado entre los compañeros garantizaba el pago de alquiler del local, el musicón, las boquitas y el limón, y, por supuesto, el chupe.
Ahí, apartado del resto, me sorprendió de repente un baboso que no conocía, ni llegué a conocer.
Aún lo recuerdo: Medio colocho, de complexión robusta, camisa tipo polo oscura, que se aproximó a lo que me pareció una ventana y recibía una botella de licor.
– Qué hecho mierda. Este maje está comprando guaro, de seguro, para chupárselo solo con su gente.
– Bueno, quizás, el que cuida aquí se gana sus bolitas extras vendiéndole a los que vienen a joder por estas fechas.
No acababa de pensar, cuando me quedé más sorprendido aún. El tipo recibe una botella, se levanta la camisa, tipo Polo, y se pone al cinto el envase, antes de dirigirse al carro semipolarizado, tipo sedán, del que abrió la puerta derecha para desovar el envase.
Sorprendidísimo, pero en calma. Sin moverme.
Volví a ver a los demás. Estos seguían en su rutina.
Ya el alcohol les salía con las bocanadas de tabaco o en las carcajadas.
Él nunca supo que yo estaba ahí. Echado, como cuando ves esas documentales del NatGeo o Animal planet en donde el gato aguarda por su presa.
Pero la cosa no terminó del todo.
El mismo, que nunca se turbó, pese a que no estaba ebrio como los demás, volvió al mismo punto donde hacía unos tres o cuatro minutos había recibido la primera botella sustraída.
Repitió el proceso por segunda vez, antes de dirigirse nuevamente al salón donde los demás bailaban frenéticamente al son de la librería musical que apenas contaba con unas pocas luces de colores pero que daban la sensación de que ahí había una fiesta, la del periodista.
Como no me cuesta nada, puse cara de bolo. Y la mímica, para quienes ya me conocen, no es algo desconocido.
Me fui detrás de él, que pasó, en ese momento, desapercibido frente a la acalorada charla a gritos que tenían las organizadoras del evento: La Ena y la Wendy, con quienes entonces no fungían en sendos cargos en el lugar donde trabajo.
Él volvió al sitio donde se mantuvo casi todo el tiempo: Las sillas blancas de plástico en el extremo norte del salón. La música, adentro, era bulla, pero, etilizado uno, cualquier cosa es buena. Eso impidió que le dijera algo a ella y solo una estrechada de mano sirvió para felicitarse por el magnifico logro, hasta entonces, desconocido.
Segundo antes, ella, la de pechos moscovitas, salía del baño de mujeres que da al parqueo trasero del lugar y que, en efecto, tiene una ventana lo suficientemente espaciosa para pasarle a su novio las dos botellas de Finlandia que posteriormente entregaron a las ofuscadas organizadoras, a las que notifiqué y quienes me increparon con un ¿estás seguro, vos?
Así nació la Robaguaro: Robando guaro ajeno, comprado con el sudor del proletariado.
Hoy en día, la Robaguaro ocupa un espacio privilegiado en la voz popular de mi lugar de trabajo. Y cada vez que se aproxima la fecha en cuestión, no deja de haber alguien que la saca a bailar para hacer más ameno el rato.
Antes de la última celebración, me decía el capitán Molina que se la había encontrado en su mensajero instantántaneo –Mazzinger para algunos.
– Por aquí se te recuerda mucho
– ¿De qué estás hablando?, vos
Es más, tan impresionante e imborrable precedente dejó la cipota que ahora dicen que alguna prima, o primo, suya es el hurtador culto que ya se leyó El Perfume de la Carito y tiene el libro de Carla y la taza de Teto que compró, o le regalaron, en el Mister Donut. Y qué no decir de la tapa del tanque de combustible de la materialgirl_69.
Aunque del segundo caso, se rumora también por ahí que es una especie de autorobo, para ganar cierta atención y demostrarles a los demás que yo leo. Eso sólo lo cito.
 

Genero contenidos editoriales para la revista IT NOW en sus versiones impresa y digital. He escrito además para las revista Proagro (2014), Mercados y Tendencias (2015-2016) y América TIC (2016). He participado como fotógrafo en la primera edición del Mercedes Fashion Show (2014), coordinado la cobertura digital de la primera Bienal de Arquitectura de Guatemala #BienarqGT (2016), así como la primera edición de IT Breaks Guatemala (2014). He coordinado y gestionado paneles de discusión el Tech Day de 2015 y 2016 en Guatemala y El Salvador, y coordinado una parte de la apuesta editorial de República Dominicana (2016) Fue editor web en www.publinews.gt Fue Gestor de contenidos multimedia y community manager en Nuestro Diario, Guatemala. Laboró como webmaster en www.sansalvador.gob.sv, el sitio oficial de la ciudad de San Salvador y la gestión municipal. Desempeñó el cargo de coordinador de contenidos especiales y atención ciudadana en http://www.laprensagrafica.com En 2008, desarrolló la dinámica de periodismo ciudadano con la nueva sección Reportero Ciudadano, para la cual elaboró una Guía básica para las personas interesadas en iniciarse en esta tendencia. Formo parte del equipo Multimedia desde sus inicios en 2004. Desde 2001 a 2008, realizó aportes multimedia que innovaron la navegación en este sitio informativo, tales como la inclusión de audios y videos en 2003. Asimismo, fue pionero de la transmisión de video y audio en vivo de importantes foros políticos y sociales desde LA PRENSA GRÁFICA. Dio cobertura desde Iraq y Kuwait al cambio de rotación de los batallones Cuscatlán VII y VIII, en febrero de 2007. Tiene estudios de comunicación y periodismo en la Universidad José Simeón Cañas y cursó un postgrado en periodismo digital en línea en la Universidad de Belgrano, Argentina. Asimismo, posee conocimiento en video y fotografía digital. En noviembre de 2008, participó en el seminario de periodismo digital La evolución del periodista multimedia, impartido en la ciudad de Antigua Guatemala.

Publicado en periodismo multimedia
2 comments on “La Robaguaro, prima de la Robalibros
  1. Joel dice:

    Robaguaro: adj. Díces de la pasantía MADE IN UCA, que colaboro en Correción de la LPG y la cual le gusta tomar (chupar) de a gratis.La inolvidable robaguaro!!!!! otra leyenda urbana de los pasillos de LPG. Aunque yo no estuve presente ni en esta, ni en varias bebas que hoy son clásicas, si recuerdo esta historia.Recuerdo también que los robos fueron parte del que hacer diario de una persona de uniforme que según se dice vigilaba y con la paja de ir a apagar la luz a la redacción, de una vex tomaba las grabadoras y otros articulos mal puestos.A ver cuando leemos sobre, el baile breakdance y las vomitadas o de la persecución y allanamiento por parte de la policía en la fiesta del periodista.muy buena historia, saludos desde Dubai

    Me gusta

  2. Carlos dice:

    Pues no solo se hizo la maje cuando le pregunté, sino que me bloqueó del messenger por un mes. Indudablemente ha gastado mucho dinero en terapias para olvidarse del mote de la robaguaro que tuvo una regresión que le pareció inapropiada, a tal grado que mejor optó por la amnesia.  

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Agregá tu correo para seguir mi blog

A %d blogueros les gusta esto: