La soledad de la pieza


“La distancia entre la yema de mis dedos y tu piel está limitada por la decencia”

***

Juan sin vos, recargado

Aunque ya la noche cayó, la frescura de este lunes, como lo predijo el meteorólogo, aún no se sentía.

El característico calor de marzo lo impide.

Afuera de la habitación, lo único que sí había ocurrido era un cielo de nubarrones que reñían con el mercurio que manaba de las lámparas de la capital.

El estridente verde la pieza alentaba más el sofocamiento de su relato desde el principio. No quería decirme nada, pero combinaba con un malicioso y constante “pregúnteme’.

Pero acabó por desprenderse de algunas porciones de su vida y ahora hace honor a su nombre.

La Soledad estaba ahora más presente que nunca. Su cuarto de alquiler parecía entonces más grande que antes.

Ya no estaba el estéreo. Estoy seguro de que lo vi la última vez. Y así otras “cositas”. En conjunto, todo atestiguaba que ahí estaba la soledad.

Las dos horas de pláticas, casi en una sola dirección y con las que intentábamos recuperar semanas de lejanía desde el último encuentro, no fueron suficientes para saciar la necesidad de hablar.

Algo sí tuve claro: La Soledad ahora sí que estaba sola.

Su proyecto experimental de esa faceta de la vida que muchos anhelamos mutó al fracaso. Atestiguó con ello la necesidad de un manual para la existencia. Sin olvidar el apartado especial: Relaciones de pareja para Dummies.

Irónica. Se aferra a su armadura para ser menos vulnerable, penetrable, al abrir las heridas del abandono. Mirada hiriente. De perra en brama. Furiosa. Letal.

El incesante torrente potable de la pila familiar me servía para escapar de ese momento. Furioso, vomitaba el vital líquido, mientras la popular vecina se derretía por estar en la misma sala. Sentaba junto a mí en la banca de madera que escondía una chiva chapina.

Las pausas y el silencio prolongado dejaban colar la estridencia de la ruta 44 y otros coches en la autopista sur.

Ahora, años después, no miento sino una década, la Soledad es mucho más distinta.

Marchita la describe un tanto mejor. Y eso que solo carga con 28 veranos. Sus ideales, los mismos. Aferrada. Decidida. Abnegada.

***

No quiero partir. Mi otro yo me dice que podría ser la última vez que la veo, frente a frente. Admito que albergo la posibilidad de que la conversación vaya más allá de los fonemas.

Hago un lance a un capítulo de la historia de mi vida y común para ambos que no necesitan ser explicados. Tantos años han pasado y los recuerdos siguen frescos, como algunas de las decenas de pringas que han caído la noche anterior y despertaron a las cigarras.

Con táctica, evade el “indique”. Con estilo. Recurre a parte de nuestra historia. “¿Se recuerda aquella vez que lo vi en el bus?” Ese día no viajaba solo.

Cercena mis intenciones. De tajo.

Mi subconsciente me reitera que será la última vez juntos, frente a frente, y solo separados por la decencia. Me marcho. Aprisa, sino huyendo, de la Soledad que intoxica aquella habitación cubierto de tejas y miles de recuerdos.

Anuncios

Soy un periodista autónomo que genera contenidos para empresas en Guatemala, El Salvador y el resto de América Central.

Tagged with: , , , , , , , , , ,
Publicado en periodismo multimedia
2 comments on “La soledad de la pieza
  1. Geovanny dice:

     
    Pues el tema de la "Soledad" es de mis favoritos. Jaguares dice en una cancion de su mejor album, "El equilibrio de los jaguares" (os lo recomiendo, chavales), que "La soledad es fiel, no te cambia por ninguno, ni te engania ni traiciona, te acompania hasta el fin", aunque depende de si te referis a la soledad en si o a alguien en especial (o en especifico, en caso de que no sea "especial"). No obstante, a veces es dificil conseguir la soledad, mas aun cuando tenes "amig@s" que ni te hacen compania ni tampoco te dejan solo, pero eso es un tema que tocare cuando me lance a la fama con mi blog (blogoterapia: consulta gratis para mamasitas y para quienes sean buena gente). En fin, tu escrito esconde varias cosas, aunque las digas subyacentemente. Y si me gusto mucho una de las cosas que creo haber entendido es que a veces te sacan la navaja diciendote que ya no perteneces al mundo de los "solteros" (al menos no en terminos estrictamente "sociales", lo cual no implica obligadamente que tengas amante).
    Gran Ge-o-va

    Me gusta

  2. Lorena dice:

    La Soledad ahora sí que estaba sola….

    Comparto este pensamiento, sin agregar que Cuando estés solo no llores, sino sal y demuestra que la soledad es tu aliada…. diria yo mi mejor amiga :)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Agregá tu correo para seguir mi blog

A %d blogueros les gusta esto: